Andragogía. O cómo aprendemos los adultos

Cuando hablamos de aprender, a menudo generalizamos excesivamente. Y pretendemos que los niños aprendan como lo haría un adulto. O intentamos aprender, ya en la edad adulta, como aprendíamos de niños. Pero la realidad es que la manera de aprender cambia con la edad, del mismo modo que los cambios en nuestro entorno deberían configurar otra manera de enfrentarnos a él.

Esto lo plasmó muy bien Malcolm Knowles cuando desarrolló -o más bien popularizó- el término andragogía; que, contrariamente a la pedagogía, que estudia cómo aprende el niño, la andragogía se centra en el adulto.

Entender cómo se aprende en la edad adulta nos ayuda como aprendedores pero también como facilitadores de formaciones o como responsables de aprendizaje en la empresa.

Por cierto, Knowles entendía por edad adulta el momento en el que el individuo tiene auto-concepto, además de capacidad para auto-dirigirse. Añadía otros elementos, pero que tenían más a ver el entorno social de los años 60, época en la que Knowles publicó la mayoría de sus estudios. Teniendo en cuenta que hasta los 25 todavía se abren ventanas únicas de aprendizaje en el cerebro, vamos a entender como adulto, a los mayores de 30 años (años arriba, años abajo).

Las 5 características del aprendizaje en la edad adulta

Knowles indicaba 5 características principales en el aprendizaje de adultos, que nos pueden ayudar a entender mejor cómo aprendemos. Son bastante obvias, y tal vez no se le pueda dar categoría de teoría, pero precisamente por ser demasiado evidentes, a menudo las pasamos por alto.

1- Auto concepto

El primer punto que definió Knowles fue en relación a la imagen que tenemos los adultos de nosotros mismos como aprendedores.  Decía que “Los adultos quieren sentirse libres y, por tanto, responsables de sus decisiones. Pero cuando entran en un formato formal de educación, adoptan de nuevo el papel del niño que se sentaba en clase, sin capacidad de decidir.”

Es decir, que en cuanto nos sientan en una silla con un profesor delante, perdemos nuestra sensación de libertad y, con ello, cierta motivación al aprendizaje. Algo así como el efecto que la motivación extrínseca tiene sobre la intrínseca.


TE PUEDE AYUDAR

Busca entornos de aprendizaje en los que puedas elegir el formato, el momento, el canal. Espacios en los que tengas diferentes opciones y te sientas con la capacidad de decidir en cada momento qué necesitas saber y cómo quieres aprenderlo. Te ayudará a no hacerte pequeño, a seguir sintiéndote con el poder de decidir, en todo momento. Esto te facilitará el desarrollo o potenciación de las siguientes características del aprendizaje en adultos.

2- Experiencia

El adulto aprende cuando aplica, se equivoca y relaciona con experiencias anteriores. Y esto abre dos caminos interesantísimos.

Por un lado, está la experiencia que llevamos en nuestra mochila. Ese es el repositorio de conocimientos con el que contrastamos cualquier información nueva que nos llegue. Relacionamos lo que aprendemos con experiencias anteriores, para comprender mejor, para afianzar conocimientos. Demasiado a menudo creemos que lo importante es la experiencia de quien enseña, cuando en realidad lo importante es la experiencia de quien aprende. El primero muestra el camino, el segundo es quien lo camina.

Por otro lado, en procesos de formación, podemos aprender desde la experiencia ajena, incluso. El método del caso, discusiones de grupo en torno a un tema actual, la resolución de problemas aunque sean ficticios, también nos ayuda a aprender: nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario.

El único problema que puede conllevar la experiencia es que nos lleve a tirar de piloto automático. Nuestro cerebro, automatizador excelente, crea sinapsis que nos permiten acceder de forma más rápida a ciertos conocimientos pero también a determinadas maneras de hacer las cosas e incluso al repositorio de valores, creencias y juicios. Esto, que por un lado nos facilita el aprendizaje, también puede entorpecerlo, porque nos dificulta aprender cuando el nuevo contenido, punto de vista o método, choca con la manera en que habíamos hechos las cosas hasta ese momento. Por eso saber desaprender es básico: estar dispuestos a no saber, a cuestionar lo que sabíamos. Y por eso a los adultos nos cuesta más, porque llevamos más tiempo reforzando las sinapsis en nuestro cerebro. La buena noticia es que con predisposición y tiempo, se puede: te dejo un vídeo sobre cómo desaprender a ir en bici. ¿Te animas a intentarlo?


TE PUEDE AYUDAR

Busca cómo aplicar lo que sabes. A un proyecto, a tu propuesta de valor, al enriquecimiento de otros conocimientos. 

En mi método Lean Learning, el DO es el eje. Y no me refiero a que el aprendizaje esté sólo en el hacer, sino que es cuando aplicamos que activamos y completamos el proceso.

Aprender es más que obtener contenidos. Porque cuando toca aplicar, nos entran miedos, tememos no saber o no saber suficiente. Aplicar conocimientos nos exige vencer miedos, aceptarnos vulnerables, reflexionar sobre lo que de verdad necesitamos y lo que no, en base a la experiencia. Por eso, cuando aplicamos es cuando aprendemos de verdad.

Como me habrás leído otras veces, talento no es lo que sabes, sino lo que haces con lo que sabes.

“Para un niño, la experiencia es algo que le sucede; para un adulto, la experiencia es algo que le define.”

Malcolm Knowles

3- Predisposición

El adulto está mucho más predispuesto al aprendizaje de lo que creemos. Demasiado a menudo nominamos a los niños como reyes de la motivación y la curiosidad. Y no siempre es así. Por lo general, los niños tienen inquietud, curiosidad, están descubriendo su entorno y tienen menos que desaprender. Sin embargo, la predisposición al aprendizaje deliberado está mucho más presente en adultos.

Hay muchísimas ganas de aprender entre los adultos. De hecho, en mi experiencia acompañando a adultos a aprender, he descubierto que cuando no es así, suele ser por una desconexión entre lo que se hace y lo que se quiere. Cuando uno se reconecta, resurgen las ganas y predisposición al aprendizaje.

Decía Knowles, además, que la disponibilidad aumenta en función de la inmediatez de aplicación del aprendizaje. Si lo que se está aprendiendo resuelve rápidamente una situación, se aceptan sin barreras.

El reto está, realmente, en saber cómo aprender con mayor agilidad y capacidad de aplicación, para ser resolutivo de forma ágil.


TE PUEDE AYUDAR

Fíjate objetivos a corto plazo. Y si tu plan es a muy largo plazo, trocéalo en partes más pequeñas y establece objetivos para cada una de ellas.

“Para cualquier tipo de aprendizaje, el mejor recurso es el adulto mismo.”

Malcolm Knowles

4- Aprendizaje para el presente

A medida que una persona madura, también la percepción del tiempo cambia: pasamos de posponer la aplicación del aprendizaje a buscar la inmediatez de esta misma aplicación. Durante la etapa infantil y juvenil, uno siente que aprende para el futuro. Algo que, por otro lado, considero un error: si el niño o el joven entendiera (y percibiera) que el aprendizaje le sirve para su presente, tal vez aumentaría su enfoque al aprendizaje. Pero eso da para otro post 🙂

El caso es que hasta la edad adulta, se aprende con un foco puesto en el aprendedor (al que llamamos estudiante, otro freno en el proceso, tal vez). Pero con el tiempo, nos enfocamos más en las necesidades del momento. 

 Pasamos de un aprendizaje enfocado en el aprendedor, a un enfoque centrado en el problema.

¿Qué necesito resolver hoy? ¿Y qué me falta saber para ello?

 

 

TE PUEDE AYUDAR

Identifica para qué necesitas aprender, cuáles son tus necesidades, qué necesitas resolver. Te ayudará a identificar qué aprender y, sobretodo, a aprenderlo con mayor facilidad.

Con el tiempo, pasamos de aprender para el futuro, a aprender para el presente.

5- Motivación intrínseca

“Los adultos responden a motivos de aprendizaje externos (mejor trabajo, mejor sueldo, promociones…) pero los motivadores más potentes son internos (satisfacción en el trabajo, autoestima, calidad de vida…).

Identificar ese para qué quiero aprender, ayuda a la motivación interna. Aunque también es cierto que desde las empresas debe fomentarse también. Habrá quien piense que a trabajar “se va motivado de casa”. Y es cierto, siempre y cuando no se desmotive luego cuando llega al trabajo. Como sugiere Daniel Pink, un exceso de factores externos pueden anular la motivación interna. De hecho, esta se impulsa fomentando la autonomía, el propósito y el expertise (no te pierdas su TED Talk, merece mucho la pena).


TE PUEDE AYUDAR

Si todavía no has encontrado esa motivación, si aprender te da pereza, prueba a revisar los 4 puntos anteriores: identifica qué retos debes resolver, qué puedes aportar y qué necesitas aprender para ello y cuál es tu mejor manera de hacerlo.

El aprendizaje en la edad adulta puede ser maravilloso si sabemos encontrar nuestra manera de aprender, si le ponemos foco en el qué y cuánto, si entendemos que hay muchas maneras de aprender, más allá de las formales, las que nos han explicado hasta ahora.

Y, sobretodo, si entendemos que aprender no es necesariamente estudiar. Que ya no va de codos, sino de cabeza, corazón y manos.