Aprende como un estoico

Parece que el estoicismo se ha puesto de moda… Aunque puede que sea sólo un sesgo de confirmación provocado por los algoritmos. En cualquier caso, el estoicismo siempre estuvo ahí como rama de pensamiento muy aplicable al día a día. Se trata de un pensamiento filosófico que, al fin y al cabo, a lo que nos ayuda es a vivir mejor, necesitando menos.  

Llevo cosa de un año leyendo -y escuchando- un poco más sobre estoicismo y, cada vez más,  lo que leo y escucho está muy alineado con la visión que yo tengo del aprendizaje y su aplicación, en muchos casos.

Un aprendizaje basado en mejorar como personas y, de ahí, como profesionales. Huir del aprendizaje vacío, el querer saber más sin saber para qué, sin aplicar(nos) lo que aprendemos. 

Aprender ágil, en definitiva, tiene mucho de los principios estoicos. Te comparto aquí las similitudes. Creo que explican muy bien la base del aprendizaje actual: 

«Que no te arrastren los accidentes exteriores; procúrate tiempo libre para aprender algo bueno y cesa ya de girar como un trompo.» 

Marco Aurelio

LA IMPORTANCIA DE APRENDER CON UN FIN EN MENTE

Una de las frases más célebres en lo referente a objetivos y propósito, la pronunció Séneca: “No hay viento favorable para el que no sabe dónde va.”

Si no sabes cuáles son tus objetivos, nunca sabrás si los has conseguido. Si no sabes cuál es tu propósito, difícilmente sabrás qué camino tomar. 

Define objetivos como un estoico: antes de empezar tu plan de aprendizaje, identifica para qué y por qué quieres aprender eso. Recuerda que el Para Qué es tu aportación de valor; el por qué son tus motivos. Concreto el primero y cuantificables los segundos. 

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LA BÚQUEDA DE LA EXCELENCIA DÍA A DÍA

Decía Séneca que toda edad es buena para aprender y que aprender algo nuevo cada día es lo que acerca a la sabiduría. 

Los estoicos no aprendían para alardear ni para hacer discursos de demostración de saber, sino para vivir mejor. La excelencia era su máxima, era la manera de estar en el mundo, buscando ser cada día un poco mejores. Ellos lo llamaban virtud. Esa virtud es la que permite llegar a la sabiduría, uno de los 4 principios estoicos.  

Mejora como un estoico: anota al final del día, qué has aprendido. No hace falta que sea contenido, puedes haber aprendido de una conversación, de una reflexión… Puedes haber aprendido algo del contexto en el que te mueves, pero también puedes haber aprendido algo sobre ti o sobre los demás. Recuerda que no se trata de almacenar contenido, sino de crecer como persona. Sólo desde ahí podrás ser mejor profesional. 

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LA NECESIDAD DE ENFOCARSE EN LO IMPORTANTE

Decían los estoicos que “Lo innecesario, aunque cueste solo un poco, es caro.” 

Más lean imposible 🙂  

Deshazte de lo que no es necesario para enfocarte en lo que sí es importante. Porque, enlazado con el punto siguiente, cada Sí que das a un aprendizaje, es un No que le das a otro. 

Enfócate como un estoico: identifica qué necesitas aprender realmente para aportar el valor que quieres aportar o para ser la persona que quieres ser. Ni más, ni menos.

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LA GESTIÓN DEL TIEMPO Y LA EFICIENCIA

Hace 2000 años, el tiempo y su gestión era ya un problema. Así que el concepto de productividad, en realidad, no es nuevo. 

Decía Séneca que “No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho”. 

Así que no se trata de ganar tiempo, sino de dejar de perderlo en actividades que no nos aportan. 

Gestiona tu tiempo como un estoico: tener claro qué aprender y para qué, te ayudará a enfocarte y gestionar mejor tu tiempo. Pero a continuación, se sugiero que identifiques también tu cronotipo y tus canales de aprendizaje para cruzar canal-espacio-momento. Si crees que necesitas mayor eficiencia en la gestión del tiempo, en el Programa Aprendedores también tratamos este aspecto.

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LA LECTURA CONTINUA PERO REPOSADA
 “No tengas más libros de los que puedes leer”.
 La versión original del Tsundoku 🙂

El estoicismo es contrario a acumular por acumular. Busca la sencillez en el exterior para enriquecer el interior. Por eso, para el estoicismo, tener más libros de los que uno puede leer sólo lleva a la angustia por no poder leerlos. Y quien dice libros, dice ‘bookmarks’. ¿Te suena? 🙂 

Lee como un estoico: elige qué leer, definiendo muy bien para qué te interesa, a qué aplicarás lo aprendido. Lee menos, si hace falta, pero lee mejor. Y si no sabes cómo, en mi curso Efecto Tsundoku encontrarás maneras de leer más y mejor (o como un estoico ;p).

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LA NECESIDAD DE APLICAR LO APRENDIDO

“Largo es el camino por medio de teorías; breve y eficaz por medio de la práctica.”

Los estoicos ya proponían el “learning by doing”. Lo del saber por saber no iba con ellos, buscaban un aprendizaje práctico, que les llevara al crecimiento continuo, buscando siempre esa excelencia. 

Aplica como un estoico: no acumules contenido, úsalo. Es ahí cuando aprenderás de verdad. Y eso enlaza con el siguiente punto.

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LA VALENTÍA PARA VENCER LOS MIEDOS

Para esos miedos que entran a veces a la hora de aplicar lo que sabemos, esta reflexión te puede resultar útil también: 

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”. 

Más claro, imposible. A menudo es salir de la zona de confort lo que nos da miedo, más que lo que realmente sucede ahí afuera. Por eso, cuanto más difícil te lo pongas, más fácil te será después. 

Atrévete como un estoico: la próxima vez que te paralices a la hora de avanzar, recuerda este aforismo. Pasada la dificultad inicial, todo te resultará más fácil. Sal de la zona de confort para hacerla más confortable.