El primer paso para memorizar no es repetir. A pesar de que probablemente lleves casi toda la vida haciéndolo así, también es probable que olvidaras pronto aquello que intentabas memorizar. 

Y es que memorizar no sirve de nada, si sólo guardas datos.Si no relacionas estos datos con otros, son datos vacíos. Y al cerebro no le gusta la información inútil: ocupa espacio y no sirve para nada. 

El cerebro automatiza todo lo que puede y optimiza al máximo el espacio; por eso no retiene nada a lo que no vea utilidad. Al menos no por mucho tiempo. 

 

La retención de algo que oyes (en clase, en una charla, en una peli, de un libro, lo que sea), es de un 58% al cabo de 20 minutos, el 44% en una hora y el 33% en 2 días. ¿Sigo? Al cabo de un mes, recordarás sólo el 21% y descendiendo. La manera de evitarlo, es recordándolo periódicamente con la técnica de la repetición espaciada. 

Aun así, el secreto está en empezar un poco antes: cuando aprendes. Es en ese momento, cuando estás obteniendo la información, donde radica gran parte de las probabilidades de que recuerdes posteriormente. Es ahí donde tienes que poner atención. 

¿Cómo aprender para recordar?

Activando tu memoria de trabajo. Que no es exactamente tu memoria a corto plazo, sino más bien tu capacidad de aprendizaje, tu antesala o filtro a tu memoria a largo plazo. 

La memoria de trabajo es la que decide qué pasa y qué no pasa hacia la “galería de datos” de la memoria a largo plazo. Pero para conseguir que ese contenido tenga el visto bueno y pase el filtro, debes tener en cuenta diferentes elementos a la hora de aprender. Para empezar:

  • Concéntrate en lo que aprendes: FOCUS. No te distraigas, enfócate en lo que estás haciendo, en estar presente. 
  • Comprende lo que aprendes: hazte preguntas, indaga, profundiza de verdad en lo que estás aprendiendo. 

Y es que para comprender, estás relacionando los nuevos contenidos con algo que ya sabes, de modo que estás accediendo a la información que tienes almacenada en tu memoria a largo plazo. Y eso te está generando enlaces hacia esa galería. Estás aumentando tus redes sinápticas, alimentándolas con nuevas información. 

  • Aplica lo que aprendes: explícale a tu cerebro cuándo vas a necesitar esa información. Puedes aplicarlo directamente o buscar ejemplos: la visualización para el cerebro es como estar viviéndolo.

Así que a partir de ahora, cuando tengas que retener información, empieza por poner foco desde el inicio: junto con otras técnicas, esta es la más importante para asegurar que la información que incorporas, pasa a la memoria a largo plazo. A tu galería de datos.

Pero no pasará como información vacía, sino como contenido con sentido, que forma parte de un pensamiento más elaborado, de un conjunto sináptico más grande. Un conjunto que además es sólo tuyo.

El aprendizaje tiene esto de maravilloso: que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias conexiones y es en estas relaciones entre lo que aprendemos y lo que ya sabemos, donde generamos contenido único.

La memoria no son sólo datos: si fuera eso, tendría sentido delegar nuestra memoria a Google (y sobre eso reflexionaba hace ya tiempo, en otro post). Pero la memoria es cómo, dónde y con qué otra información guardamos esos datos.

Nuestro cerebro es más small data que big data, las emociones y la relaciones entre ideas configuran el conocimiento de cada uno.

Memorias hay más de una y la de trabajo es la principal para poder aprender e incorporar nuevos recuerdos. Cuídala.

P.D. Si quieres aprender más sobre la memoria, en mi podcast puedes conocer más detalles sobre la memoria de trabajo.

Te dejo el trailer de la película Memento, en el que el protagonista tiene un accidente que le daña la memoria de trabajo, lo que le impide generar nuevos recuerdos (y aprendizajes). 

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