Un día, paseando por Toledo, conocimos a La Quijote en paro: una actriz, en paro, que recitaba el Quijote vestida con un atuendo muy peculiar y divertido. Recitaba el Quijote, capítulo a capítulo, escenificándolo. Y lo hacía con tanta pasión y con tanta gracia, que mi hijo de 8 años quedó embelesado escuchándola.

 

Ella, encantada y casi sorprendida de la atención que mi hijo le prestaba. Él, queriendo saber qué pasaba después. Y yo, contemplando la escena fascinada y dándole más y más monedas, pero consciente de que lo que les estaba inculcando a mi hijo no se paga con dinero. Total, que acabaron hablando del Quijote: le recomendó a mi hijo que se lo leyera, sin prisa, “es un libro para leer toda la vida”. Y que si no entendía alguna palabra… se la saltara, directamente. 

 

A la vuelta a Madrid, compramos el libro, en una versión infantil, que venía con la definición de algunas palabras. Aun así había muchas otras que no entendía, pero no importaba, se las saltaba, tal como le recomendó La Quijote. 

 

La lectura es maravillosa. Te permite vivir los viajes que han vivido otros. Conocer a personajes fabulosos, entender mejor al ser humano porque lo has visto desde muchos ángulos diferentes. Puedes, además, aprender lo que otros han aprendido con mucho tiempo de dedicación. 

 

En definitiva, es como una descarga de info en tu cerebro, además de múltiples beneficios adicionalesDe hecho, los personajes más exitosos de la historia, en cualquier sector, han sido ávidos lectores. 

 

Warren Buffet lee entre cinco y seis horas diarias. Lee informes, periódicos y libros. Todo, para encontrar hechos (facts), no opiniones. Dice que tener toda la información objetiva le ayuda a reflexionar mejor a la hora de tomar decisiones.  Como él dice, se trata de leer para aprender algo nuevo cada día. De irte a la cama un poco más sabio de lo que eras el día anterior.

 

Bill Gates tiene incluso su propio blog con recomendación de lecturas. Parece ser que, de joven, en casa tuvieron incluso que prohibirle leer a la hora de cenar. Ahora, parece que controla un poco más su impulso por la lectura, pero nadie le quita su hora diaria, que lee lápiz en mano.

 

Keith Richards tiene una biblioteca tan amplia que ha tenido que aplicar el sistema Dewey, que es el que utilizan las bibliotecas para ordenar sus títulos.

 

Y Karl Lagerfeld cuenta con más de 60.000 libros de diseño, arquitectura y moda.

 

Esperemos que los propietarios de estas grandes bibliotecas no sufran bibliomanía, libropatía o, en japonés, Tsundoku.

 

¿quieres leer más de 50 libros al año?

Si tú también quieres pertenecer a ese 1% de grandes lectores, que leen más de 50 libros al año para aumentar radicalmente tus conocimientos, que sepas que no estás tan lejos. Sólo necesitarás:

1. motivación por la lectura, que si estás leyendo el post entiendo que ya la tienes.

2. algo de velocidad lectora.

3. y, por supuesto, leer, a poder ser, un rato cada día.

 

 

Lo primero que tienes que saber es que para aumentar tu velocidad lectora, deberás aumentar velocidad visual. 

 

Un lector medio/lento, lee entre 150-200 palabras por minuto. Esto se debe a que lee palabra por palabra. En cambio, para leer más rápido, debes intentar pasar de manera más fluida por el texto: leer las palabras en bloques, deduciendo las que no lees. Como cuando lees frases a las que le faltan letras.

 

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Pues igual que lo puedes hacer con las letras, lo puedes hacer con las palabras. Es lo que se llama lectura espacial y consiste en leer entre líneas (en sentido literal). 

Técnicas para aumentar tu velocidad de mirada

Hay varios ejercicios para conseguir leer activando tu capacidad visual.

 

Uno sería enfocar la vista en el espacio que hay entre líneas, para así “forzar” una visión global. Al centrar la vista entre las líneas, estás aprendiendo a leer sin pararte en las palabras y, por tanto, en los espacios que distraen.

 

Aquí puedes practicar con esta técnica, para aprender a agrupar palabras a la hora de leer.

 

 

Otro ejercicio es un experimento cognitivo, llamado PX Project,  que propone Tim Ferris en su blog, que ha demostrado aumentar más de un 300% la velocidad de lectura, incluso en personas con dislexia.

 

Este método se basa también en la velocidad visual y busca eliminar la fijación visual, por la cual tu mirada queda parada en algunas palabras que frenan el ritmo de lectura. Son fracciones de segundo, pero ralentizan la lectura. 

 

Lo siguiente a conseguir, es que elimines los retrocesos, es decir, el releer, volver un poco para atrás cuando leemos, que parece que lo hacemos tanto de forma consciente como inconsciente. Y resulta que le dedicamos cerca del 30% del tiempo de lectura.

 

Y por último, aprender a leer con la mirada periférica, enfocando la mirada en el centro del bloque de texto para no llevar la mirada de principio a fin de la línea porque eso nos hace perder entre un 25 y 50% del tiempo de lectura.

 

Más allá de estos dos métodos de velocidad visual, existe otra recomendación que es básica,que es eliminar la lectura silenciosa o subvocalización. Que es como leer en voz alta, pero sin hablar, y que es contrario a la velocidad visual que te he comentado.

 

Para leer más libros, lee más rápido

Con estas técnicas, vas a aumentar considerablemente tu velocidad de lectura. Pero no todos los libros se pueden leer así. De hecho, hay libros que es bonito leer sin prisa, disfrutando cada palabra. Parándonos adrede, retrocediendo… Incluso aunque nos vaya el 30% de tiempo en ello.

 

No te preocupes, porque incluso así, a un ritmo de 200 palabras por minutos, puedes llegar a los cincuenta libros al año. ¿Cómo? Pues leyendo un rato todos los días.  

 

Mira, este es el cálculo que hace Fernando Fernández de Lectura Ágil

Un libro medio tiene entre 50 y 64.000 palabras. A una lectura media de 200PPM, son 320 minutos. Si los repartimos entre entre los 7 días de la semana dan un total de lectura diaria de… ¡45 minutos!

 

Con sólo 45 minutos al día, puedes llegar a leer 50 libros al año. Eso sí: todos los días.

 

Así que ya sabes, empieza a prepararte tu lista de los 50 libros que vas a leer este año y “corre” a tu librería online para comprarte ya, esos por los que quieras empezar mañana.

 

 

Feliz Sant Jordi, feliz Día del Libro.

 

Y recuerda también que un libro es la mejor manera de viajar… y todavía más cuando no se puede salir de casa. 

 

Feliz semana, Aprendedores.

La “Don Quijote en Paro”, como rezaba su cartel. Espero de corazón que esté bien, a buen recaudo, protegida por mil lecturas. Cuando esto termine, iremos a escucharla de nuevo. Está en Toledo y, a veces, tiene reservado un rincón al lado de la Plaza Santa Ana, en Madrid. 

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