Self-Abilities

Voy directa al grano: aprender no es lo mismo que formarse. Sin duda, la formación es importante para aprender, pero no suficiente. 

Si no aplicas lo que sabes, el aprendizaje no se completa. 

Si no eres capaz de reflexionar sobre lo aprendido, tampoco está completo. 

Y si no complementas el contenido con observación y búsqueda de nueva información, tampoco. 

Porque aprender, hoy, es mucho más que acceder al contenido para tener todas las respuestas. Exige mucho más. De entrada, implica saber hacerse nuevas preguntas. Y enfrentarnos a retos para los que no hay contenido, todavía (ahí es cuando se descubre quién sabe aprender y quien, simplemente, sabe). 

Aprender, hoy, exige, sobre todo, acceder a eso que nos hace humanos: 

– relacionar ideas y contenido de manera diferente (diferente a como lo haría una máquina y diferente a como lo hemos hecho hasta ahora). 

– conocernos, para identificar fortalezas y debilidades, para potenciar las primeras y mejorar las segundas. 

– flexibilidad y perseverancia para adaptarnos en este entorno cambiante en el que estamos. 

En definitiva, para aprender y crecer, necesitarás desarrollar tus self-abilities, esas habilidades que son tuyas y que puede que no las estés trabajando como debieras. Por eso en este post quiero compartirlas contigo, para asegurar que las tienes presentes y que sabes cómo activarlas.

 

Autoconocimiento

“El conocimiento de toda una biblioteca sirve de poco si no te conoces a ti mismo.” -Aristóteles-

¿Qué te frena a aplicar lo que sabes? ¿Cómo reaccionas ante el error? ¿Sabes soltar eso que ya no te sirve, a pesar de que te sea fácil?

Para adaptarte al contexto actual, deberás aprender primero a hacerte las preguntas correctas y respondértelas con honestidad.  De hecho, saber es esto: tener el contenido y, con él, las respuestas a cierto reto. Pero otra cosa es saber aprender: saber solucionar una situación para la que no tienes la información. 

Conocerte es saber cómo aprendes, cuándo es tu mejor momento o cuáles son, por ejemplo, los canales a los que tiendes.  No tanto para auto-etiquetarte (no lo hagas nunca, por más seguridad que te dé), sino para tomar consciencia y potenciar esos momentos en los que el aprendizaje fluye. Y, a la vez, empujarte a ampliar canales, porque si te conformas con aprender sólo con vídeos, limitarás notablemente tu acceso a la información.

Igualmente, reconocer qué te frena a la hora de aplicar lo que sabes o de aprender sobre cierto tema, es el primer paso para superarlo.  Conocer cuáles son tus fortalezas, te aportará seguridad y te permitirá desarrollarlas y asentarte sobre ellas.  

Aprender a aceptar el cambio te activará el modo beta continuo, ese que te permite operar, saber que sabes suficiente para resolver, pero que esto no te impide seguir aprendiendo. Ni necesitas paralizarte para seguir aprendiendo, ni mucho menos retirarte del aprendizaje.

Hoy, aprender exige, como primer paso, conocerte a ti mismo. Enfrentarte a miedos y reconocer talentos.

La pregunta sería: ¿Te conoces como Aprendedor?

Autoaprendizaje

“Las organizaciones no necesitamos ‘sabelotodos’. Lo que necesitamos son ‘aprendelotodos’.”   -Satya Nadella-

¿Qué es para ti aprender? ¿Serías capaz de aprender sin hacer cursos? ¿Cuántos de los cursos que haces, harías si no obtuvieras título/validación al final? 

Aprendimos a aprendernos las respuestas. Pero hoy necesitamos aprender con nuevas preguntas.  Y para esto se requiere un papel activo. Ya no vale limitar el aprendizaje a esos momentos pasivos, de recibir información, sin más. Hoy, más que nunca, te toca responsabilizarte de tu proceso de aprendizaje. 

Hay momentos en que una formación concreta es la más idónea. Pero no debe ser el único formato. 

El aprendizaje, hoy, está a tu alcance en todo momento y lugar. De hecho, la formación tal y como la conocemos implica sólo el 10% del aprendizaje, según muchos estudios. El otro 90% ocurre en la interacción con compañeros (social learning, 20%) y mientras haces (learning by doing, 70%). Así que el aprendizaje se vuelve responsabilidad tuya: auto-aprendizaje. Para elegir el contenido del 10% y activarlo durante el otro 90%. 

Como siempre digo, aprender ya no es lo que era: ya no se trata de estudiar más, sino de identificar qué, para qué, cómo y cuánto aprender. Y aplicarlo cuanto antes.

Aquí te pregunto: ¿Sabes aprender sin formación?

Autoliderazgo

“Las actitudes son más importantes que las aptitudes.”   -W. Churchill

¿Qué hábitos configuran tus rutinas? ¿Cómo gestionas tus prioridades? ¿Cómo te acompañas cuando caes? 

Incorporar  nuevos mensajes es básico para activar tu mejor versión y la de los demás. Gestionar prioridades para encontrar los motivos para actuar. Saber hacer(te) las preguntas correctas y animándote a intentarlo. A los demás, pero también -sobre todo- a ti.

Porque difícilmente podrás liderar si no te lideras a ti primero. Pero, ¿cuánto hacemos por auto-liderarnos? Tal vez el problema esté en el término, tan poco definido todavía, tan asociado a imaginarios que ya no son -o al menos, no son los únicos-. El liderazgo ya no es carisma; el liderazgo es transformación. 

Liderar es acompañar a crecer, impulsar la mejor versión del equipo, orientar a objetivos desde la motivación y el compromiso. 

¿Y auto-liderarte? Pues ejercer estas cualidades, hacia ti. Ser tú, tu mejor líder. Acompañarte a crecer. Desarrollar la actitud frente a lo que haces y cómo lo haces. Adoptar un compromiso con tu crecimiento, pero dándote también permiso. 

Por último, la gran pregunta: ¿Cómo vas de actitud?